Cuba Segundo Milenio

by Luis F. Brizuela Cruz

Poemas del Profesor Carlos B. Vega

Posted by Luis F. Brizuela Cruz on Tue, Feb 12 2013 13:36:00

Recordando a Cuba.

Al salir de allí en 1957 donde permanecimos desde 1940 (poco después de llegar como exiliados de la Guerra Civil Española).

 

Al malecón de La Habana.

 

Asomando a la bahía,

con el Morro por delante,

cientos de cocuyos brillan

bajo una luna radiante.

 

Pincelado por la historia,

entre espumas de zafiro,

¡cuántas banderas no vio

pugnándose su destino!

 

Frente a él leí a Martí,

me embriagué de sol y canto,

vi a las gaviotas volar,

descubrí al niño santo.

 

--Dime, alegre pescador,

¿dónde me has de llevar

en tu barca primorosa

entre mundos de coral?

 

-Tómalo suave, galleguito,

derechito a La Cabaña,

o si quieres nos quedamos

chachareando aquí en la orilla.

 

El cielo pronto se opaca,

se avecina un huracán,

se agita el viento en el monte,

vuela bajo el gavilán.

 

La perla pierde su brillo,

los cocuyos su hogar,

sólo quedan en penumbra

la luna, las estrellas, el mar.

 

A Camagüey.

 

Vida apacible, serena,

cielo de diamantes cuajado,

aguas que corren veloces,

prados color esmeralda.

 

Casas que evocan tiempos

de la Hispania imperial,

callejones que se pierden,

entre rayos de coral.

 

Ranchos de tinajones bordados,

veredas de luz y sombra,

guajiros en sus monturas,

troteando con gran pompa.

 

Parques de sol abrazados,

grutas a flor de tierra,

mantos de verde cuajados,

figuras heroicas ecuestres.

 

Por la saña entre hermanos,

acogiste en tu dulce seno

a cinco almas peregrinas

ávidas de paz y consuelo.

 

¡Oh Camagüey primoroso,

cuánto amor en ti encontramos!

Quiera Dios que a ti retorne

la alegría del pasado.

 

A La Habana.

 

Rincones y más rincones,

bañados de sol o luna,

esquinas donde mil voces,

en una sola se aúnan.

 

Caderas de sol y rumba,

ahogadas entre paños finos,

miradas que al sol deslumbran,

y las pasiones incitan.

 

Mar con sabor a melcocha,

gigantes de alas verdes,

nubes blancas como el coco,

brisa suave y caliente.

 

¡Oh vida de aquellos tiempos,

cuánta felicidad y dicha!

Me desvivo no viviendo,

en aquella tierra divina.

 

¿Y qué fue de tanta hermosura,

de tanto derroche de miel?

Es el hombre con sus locuras,

que todo lo torna en hiel.

 

Así era la gran ciudad,

hasta que del espeso monte,

ráfagas de infamia y maldad,

silenciaron el sinsonte.

 

 

 

Dos culturas.

 

¿Que qué veo?, no lo sé,

una sonrisa, una lágrima,

un ciprés, una palma,

un castillo, un batey.

 

¿Que qué oigo?, no lo sé,

un pasodoble, una conga,

una guitarra, unos bongos,

alguien echando un pie.

 

¿Que a qué huelo?, no lo sé,

a tomillo, a caña,

a jazmín, a tabaco,

a castañas, a café.

 

¿Que en qué pienso?, no lo sé,

en un conquistador, un esclavo,

en tres imperios, ya borrados,

en muchos pueblos, mucha fe.

 

¿Que dónde estoy?, no lo sé,

si despierto, si soñando,

aquí, allá, cavilando,

en lo que será o en lo que fue.

 

La Cuba que se aleja.

 

Allá entre mar y cielo

                                   

bajo estrellas de diamante

                                   

una perla reluciente

                                   

se columpia incesante.

 

                                   

La luna se torna miel,

                                   

las nubes ocultan sus lágrimas,

                                   

y el guajiro entre sueños 

                                   

lanza un grito de esperanza.

 

 

¡Ay Cuba!                         

 

 

Anda el corazón abatido

                                               

por tener que decir adiós

                                               

y de una boca un suspiro

                                               

brota preñado de amor.

 

                                               

 

Se sufre porque se añora

                                               

recordando lo pasado,

                                                                       

el campo bañado de sol,

                                               

los besos de enamorados.

 

                                               

 

Adiós islita hermosa,

                                               

cuida de tu destino,

                                               

recapacita tu historia,

                                               

define bien tu camino.

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Norteamérica.

 

Fuiste creada en un sueño,

pura ilusión, fantasía,

 gloria te dieron los cielos,

dicha, prosperidad, armonía.

 

Pero cual es el destino

de los ilusos mortales,

el tiempo y los desatinos,

 causaron al final pesares.

 

Y así, nación poderosa,

tu ocaso pronto se acerca,

sin que titánicas fuerzas,

 de forma alguna detengan.

 

Fidel Castro.

 

¿Quién es ese Fidel

que se revuelve en la escoria,  

el que a un pueblo ultrajó

habiéndole sido fiel.

 

Media vida en una celda,

toda llena de escondrijos,

podredumbre, mezquindad,

lamentos, llantos, suspiros.

 

¿Qué derecho tienes tú,

ser infame y despiadado,

de hacerte dueño del viento,

y emperador de los mares?

 

¿Cómo osas, fementido,

 torcer así la historia,

hacer del campo pantano,

y de ilusiones estiércol?

 

Algún día, de lo alto,

cuentas habrás de dar,

no valiéndote el acero,

que hoy blandes con desmán.

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Estos poemas fueron extraídos de la Obra “Vidas”, colección de poemas de Carlos B. Vega, autor. Algunos de ellos aparecen en la novela del mismo autor: “CAMINOS: La odisea de una familia española en América después de la Guerra Civil Española”, recientemente publicada en Estados Unidos. Es propiedad. Se autoriza la publicación una sola vez en el blog “Cubasegundomilenio”.

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1 Comment

Marcelino said on Feb 13th, 14:24
Que bellas poesías!!! Gracias al Profesor Vega y al equipo de Cuba Segundo Milenio.
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