Cuba Segundo Milenio

by Luis F. Brizuela Cruz

La Muerte Anticipada del Conservadurismo. Por Luis F. Brizuela Cruz

Posted by Luis F. Brizuela Cruz on Thu, Jan 10 2013 15:32:00

Definición de Conservadurismo: “una orientación política o teológica que aboga a favor de la preservación de lo mejor en una sociedad y se opone a cambios radicales”.

Se podría decir que el 2012 puede haber sido el año de la muerte extraoficial del Conservadurismo en los Estados Unidos (siempre me he preguntado por qué no llamarlo Conservatismo, o sea, la traducción más literal del inglés y también me he preguntado: ¿Por qué no llamar al Liberalismo, “Liberadurismo”?) Proseguimos pues…

Desde hace mucho tiempo venia anticipando su muerte, sin embargo no pensaba que ocurriría tan pronto. Para que esto ocurriera muchos elementos tenían que acoplarse y calculaba que muchos de ellos se hallaban aun distantes del panorama social estadounidense, aunque aproximándose inexorablemente. Debo admitir que estaba equivocado. Los ingredientes para la culminación de la Tormenta Perfecta se agruparon en el 2012 y este resultó el año en que despedimos el concepto social llamado Conservadurismo, a pesar que su emblemático Partido y sus peleles aún existen.

Fue el año, o periodo, en que el péndulo de los principios se desplazó irrevocablemente hacia la izquierda, agobiado por el contrapeso de décadas de dependencia incontrolada, mentalidades superfluas y sofocante sindicalismo. El Liberalismo (o “Liberadurismo”) venia envalentonándose bajo el engañoso banderín del Partido Demócrata (no democrático), mientras que los conservadores, bajo la incomprendida etiqueta Republicana, se veían relegados a la cruenta e inútil tarea de redefinir su mensaje hacia las masas, con frecuencia comprometiendo y a veces adjudicando sus valores fundamentales. A medida que el mundo se reducía ante el fenómeno de la “globalización” y el elemento humano se iba diluyendo en focos abstractos -de escaso rigor y a la vez vociferante exigencia- quedaba muy poco dentro de la pisque del hombre para la absorción de cualquier tipo de mensaje portador de austeridad o valor tradicional. Al mismo tiempo, líderes oportunistas de difuntas ideologías resurgían y desenterraban degradantes y adictivas tendencias, aprovechando los nuevos niveles de vulnerabilidad e indulgencia de las sociedades modernas. El Conservadurismo se estaba extinguiendo.

Debo aclarar que no todos los miembros que constituyen los escasos vestigios del Grandioso Antiguo Partido (Republicano) son despreciables bufones, pero hasta aquellos que aún persisten e insisten en la conservación de los valores tradicionales de su organización se encuentran a sí mismos condescendiendo y, en ocasiones, hasta expresando solidaridad con un implacable e inescrupuloso adversario. El desespero y el entendimiento que –quizás por varias generaciones venideras- el Conservadurismo podría ser solo un recuerdo de cuando los Estados Unidos eran nobles y orgullosos, suelen llevar a muchos de los líderes de derecha a incurrir en ridículas formas de comportamiento. Estas posturas han resultado en la burla y el “hazme reír” de la opositora izquierda envalentonada. Casi todos los días vemos como los medios de difusión en los Estados Unidos, al igual que en otras partes del planeta, se dedican a condenar los puntos de vista conservadores, mientras glorifican y exaltan las excentricidades y desmedido proceder por parte de esa facción de gobierno encabezada por ofensores de la civilidad como Nancy Pelosi, Harry Reid, Al Gore, los Clintons y el Ilusionista en Jefe. Una sociedad desinformada e indulgente redondea el pelotón de fusilamiento que aguarda para asestar el “tiro de gracia” contra el mortalmente herido lado derecho de los Estados Unidos.

Los resultados de las recientes negociaciones sobre el proverbial Precipicio Fiscal probaron, de forma decisiva, la enorme disparidad en el balance social de los partidos. Obama y Compañía se levantaron de la mesa con la mayoría de las fichas más valiosas, mientras que los desorientados republicanos recurrieron a argumentar entre ellos mismos acerca de ciertos dineros pendientes -y por ende garantizados- para la ayuda con la recuperación del noreste estadounidense por los daños causados por la tormenta Sandy. Para CNN y otras emisoras resultó el complemento necesario para el festín después del triunfo de la izquierda, empleando la mayor parte de los espacios televisivos a mofarse de las lipidias entre los republicanos. El público televidente de estos dominantes medios informativos parecía regocijado con la trivial novedad del suceso, ignorando por completo las destructivas consecuencias del pacto conseguido por los dirigentes, entre los cuales figuraba la reducción del ingreso neto de cada obrero estadounidense a partir de la primera semana de trabajo del 2013. Como un gran número de los trabajadores legales norteamericanos cobran cada quince días, es muy probable que no sea hasta el próximo martes, 15 de enero, que veamos una protesta mayor y más airada acerca de la disminución en los ingresos. Se me ocurre también pensar que en estos tiempos de habituales distracciones, de depósitos directos en las cuentas bancarias y de altamente desatendidas hojas personales de balance financiero, muchos estadounidenses tal vez no se percaten de que sus salarios han sido reducidos hasta dentro de varias semanas, o meses, cuando tropiecen con un sobrecargo bancario o una insuficiencia de fondos al ejecutar una compra. Ya para entonces, el Ilusionista en Jefe habrá confeccionado otra “ilusión” para convencer a las masas de que todo ha sido la culpa de los conservadores y que en ese momento él solo pide más apoyo por parte de todos los americanos para aumentar las obligaciones financieras del país, incrementando el ya elevado Techo de la Deuda Nacional. Y la segunda parte de las negociaciones, con aspecto de circo, culminarán con una prevista victoria por parte de los “Artesanos del Robo y el Despilfarro”.

La persuasible horda de una mayoría liberal no solo aceptará el decreto del Amo, sino que proseguirá a emitir una mueca desdeñosa en el funeral del vilipendiado Conservadurismo.

 

6 Comments

Triste Observador said on Jan 10th, 13:04
De nuevo por su pagina, disfrutando talento y conocimiento. Estimo como usted que la batalla está perdida, al menos por ahora, frente a un liberalismo desenfrenado y como usted bien dice, envalentonado por un populacho ignorante y abusivo.
Marcelino said on Jan 15th, 15:15
Pienso que la palabra "CONSERVADURISMO" es otra creacion populista de los Reales Academicos Socialistas. Magos de la palabra como son todos ellos, han logrado crear frases y palabras que seducen y embobecen a las masas idiotas.
Guillermo said on Jan 11th, 08:05
Luis, muy interesante el análisis. Coincido contigo en que la elevación contigua del "techo" nos está llevando poco a poco al debacle. A propósito del tema en otro correo te envio una frase Nikita Krushev que no la conocía y que es escalofriante. En cuanto al Conservadurismo, pienso (no soy especialista en Español precisamente) pienso que la cosa viene por Liberal - Liberalismo, Pagano - Paganismo, Católico- Catolicismo y quizas para que sonara menos feo Conservador - Conservadurismo y no Conservadorismo. Abrazos,
Guillermo
pprendes said on Jan 18th, 05:55
No son muchas los intereses comunes que diferentes generaciones mantienen o le importa mantener. Hay un instinto de conservar, de los mayores, que los más jóvenes intentaran romper en todos los aspectos, generalizando, por supuesto.
El conservadurismo como tendencia política no desaparecerá, viene casi desde la fundación de esta nación y aunque se crea que está en crisis, se mantendrá siempre. Pero tampoco el liberalismo o los similares desaparecerán; aunque si se modificarán, que no es lo mismo ni se escribe igual. Las leyes que equilibran las sociedades del mundo, de cualquier nación, tratarán por todos los medios de buscar ese balance. Ninguna nación que se incline demasiado a cualquier extremo alcanza nunca el grado de desarrollo que logran las que buscan el centro. La historia es muy grande para citar los gestos conservaduristas de cada sociedad, libre o cerrada. Así que yo creo que es uno de los instintos que el ser humano trae en sus genes y luego desarrolla aplicándolo a su interés particular. Por lo tanto difiero mucho del pesimismo que envuelve al articulista, y director de este blog, Luis Brizuela Cruz.
Luis Brizuela said on Jan 22nd, 06:23
Aquellos que me conocen de forma más profunda coinciden que soy el eterno optimista. El caso en cuestión, sin embargo, está decisivamente respaldado y certificado con alarmantes números y estadísticas, muchos de los cuales aparecerán en un escrito para febrero titulado "Un Juego de Números" ("A Game of Numbers"). Mis inquietudes y mis "reflexiones" -para emplear un sustantivo que ha ido ganando relevancia y pleitesía dentro de un mundo desinformado e envidioso con las ya famosas "Reflexiones" absurdamente atribuidas al "Coma-andante" Fidel Castro- no están basadas en ningún tipo de pesimismo o convicción apocalíptica de mi parte. De hecho, suelo debatir a mis muchos amigos religiosos que miran todo esto como dictámenes bíblicos. Existen factores, números, estadísticas que reflejan claramente que, una vez rebasados ciertos parámetros, ya sean estos de índole social, moral o incluso material, las consecuencias son casi siempre irreversibles. En esto me baso para mis "descargas" y en nada más. Agradezco el animado debate, querido amigo, puesto que esto es lo que necesita y pide el blog.

Jorge said on Jan 17th, 06:10
Luis, te felicito de nuevo,que mas podia decir,todavia no he encontrado un escrito tuyo que me parezca largo y no este lleno de sabiduria,ojala estos sirvan para que algunos puedan abrir sus mentes y mirar mas alla de sus narices.Un abrazo.
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