Cuba Segundo Milenio

by Luis F. Brizuela Cruz

El Jardín. Cuento del laureado autor Carlos B. Vega.

Posted by Luis F. Brizuela Cruz on Thu, Jan 17 2013 15:36:00

Al emigrante:

Abandonar lo que siempre ha sido,

partir en busca de lo que nunca será,

ese es tu sino, ¡oh pobre emigrante!:

caminar sin rumbo, sin dejar huella,

como los ríos que se pierden en la mar.

 

Cuando era niño mi madre me pedía que cuidase del jardín de nuestra casa, de sus bellas flores multicolores, de sus docenas de inquietas mariposas, de las traviesas ardillas  cuyas acrobacias nos hacían siempre reír. Todo irradiaba vida en aquel pedacito de cielo.

 --Y no te olvides antes de terminar—me insistía mi madre—de barrer debajo de la cruz y de recoger las hojas secas de la enredadera ¡pero sin pisarlas, que les duele!, ni de limpiar el agua de la fuente. El agua, hijo mío, es regalo de Dios y ha de mantenerse siempre pulcra en su nombre. Cuida asimismo de los pececillos y dales regularmente su alimento para contentarlos y alargarles la vida que en ellos es muy efímera. Una vez hecho todo esto pon rodilla en tierra, alza los ojos y con los brazos en alto agradece al Señor el pan de cada día, el aire que respiras y el techo que te cobija pues la felicidad que hoy te sonríe es como todo lo humano perecedera. 

Lo recuerdo todo muy bien a pesar de los años. Siempre cumplía con el deseo de mi madre cuando llegaba del colegio y ella, viéndome en mis faenas para complacerla, resplandecía de gozo fijando en mí sus ojazos negros. No había mayor ilusión para mi madre que la de su hermoso jardín.

Pasó el tiempo. El niño se hizo hombre y la madre encaneció y se fue encorvando. Un día partí hacia tierras extrañas y se quedó sola. A pesar de la distancia siempre me las arreglaba para hablar con ella por teléfono y preguntarle por su jardín. Un día me dijo:

--Triste es, hijo, muy triste, que ha crecido la hierba y las flores han marchitado. Las ardillas y mariposas han mudado de hogar y sólo quedan las solitarias, como yo. No hay quien cuide del jardín desde que tú te fuiste y yo, con mis muchos años a cuestas y por más que empujo tirando de los recuerdos, no me obedecen mis endebles huesiños.

Y yo le contesté:

-No te preocupes, mamá, pronto regresaré y todo volverá a ser como antes. Te lo prometo.

Más vueltas del reloj. Ahora el encanecido era yo. Regresé un día a mi casa. ¡Qué sorpresa para mamá! Salté del automóvil y a grandes zancadas me fui derechito al jardín.

--¡Mamá, mamá!…

El silencio retumbó en mi alma con grito angustiante y fatídico. El aspecto de mi casa ya no era el mismo ni tampoco se respiraba aquel aire perfumado de nuestro jardín en flor. En el patio faltaban la escoba y el sombrero de paja que mamá colgaba en el muro encima del tiesto preñado de claveles rojos. Los ladrillos del cantero yacían desparramados por doquier. La jaula del canario vacía, mugrienta, meciéndose a desgana en el incesante viento. Su mecedora tirada en un rincón desvencijada y descolorida. La pala, rastrillo y podaderas y un guante blanco semienterrados en el lodo seco.

Llegué al jardín jadeante que no era ya sino un crecido y espeso matorral.

“¡Mamá!… ¡Mamá! Mamáaaa!”

Mi voz rasgó el silencio astillándose contra los cipreses que aún se erguían desafiantes en torno al jardín. En el tronco del cerezo, bajo cuya sombra solía adormecerme de niño con el dulce chorrear de la fuente, leí escritas con letra temblorosa estas palabras:

“Hijo, yo lo cuidaré desde el cielo por ahora. Después lo haremos los dos juntitos como solíamos hacer…”

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Copyright 2012 by Carlos B. Vega. As it appeared in the novel “Caminos: La odisea de una familia española en América después de la Guerra Civil Española” de Carlos B. Vega. Permission granted to Luis Brizuela for publishing in his blog one time only.

 

2 Comments

Luis Brizuela said on Jan 17th, 17:35
Bienvenido a cubasegundomilenio amigo Carlos y gracias por su aporte. Nos hemos deleitado con su lindo cuento.
Marcelino said on Jan 18th, 09:42
Que lindo escrito. Me he identificado enormemente, ya que soy un emigrante y tuve la dicha de disfrutar una bella relacion con mi difunta, santa madre. Gracias por ampliar su blog a otros talentos como el del profesor Vega.
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