Cuba Segundo Milenio

by Luis F. Brizuela Cruz

Capitulación y Rendición. Por Luis F. Brizuela Cruz

Posted by Luis F. Brizuela Cruz on Thu, Jan 31 2013 13:57:00

Capitulación y Rendición

Por Luis F. Brizuela Cruz

Mientras observo al General estadounidense retirado, Colin Powell, experimentar una de las transformaciones políticas y filosóficas más dramáticas de la historia, no puedo evitar pensar en otros casos, menos notorios, de capitulación y rendición con los que me he venido encontrando durante mis recientes recorridos por nuestra indulgente y decadente sociedad.

Poniendo a un lado el hiperbólicamente sensitivo tema de la raza, el General Powell, hijo de padres jamaiquinos que emigraron a los Estados Unidos en la primera mitad del Siglo XX, es probablemente uno de los ejemplos más sobresalientes del incalculable nivel de éxito al que cualquier primera generación de estadounidenses puede aspirar y obtener, en el más prolífico campo de posibilidades que la humanidad ha evidenciado desde el comienzo de la civilización.

Esta formidable convergencia de aspiración y posibilidad ha sufrido, en las últimas décadas, las consecuencias directas de una metamorfosis destructiva en nuestra sociedad. Mentalidades menos alineadas con el rigor y mucho más propensas a la queja y la exigencia -promovidas por líderes surgidos de esas mismas premisas- se han venido proliferando hasta un punto donde los valores y principios tradicionales sobre los cuales fue construida nuestra nación hoy nos parecen anticuados, impopulares e inefectivos. Por consiguiente la nueva norma encuentra ahora infinidad de tradicionalistas convirtiéndose en pensadores liberales con puntos de vista mucho más diversos y saturados de condescendencia.

El caso del General Powell, dada la magnitud de su persona, sobresale como uno de los más alarmantes en términos de lo que llamaríamos “capitulación y rendición” ante las nuevas normas de la sociedad. En lo personal he venido presenciando casos similares de involución desde hace algún tiempo y lo que encuentro más significativo es la cantidad de contradicciones que acompañan esta postura social moderna.

El señor Powell ha indicado que votó por el entonces Senador Barack Obama para que este fuera elegido el presidente número cuarenta y cuatro de los Estados Unidos en base al plan económico expuesto por Obama durante su campaña del 2008. Resultó que el programa del Presidente no ha producido ningún mejoramiento notable y sus escasos momentos favorables han ocurrido a un enorme costo para el país. Usando una analogía común, conozco individuos que manejan carros costosos y viven en mansiones lujosas, sin embargo la magnitud de sus obligaciones financieras podría causarle un síncope cardiaco a un gurú de la fisioterapia. Powell emitió su voto nuevamente por Obama en el 2012, en esta ocasión entusiasmado ante la benevolencia y justicia proclamadas en el mensaje del Presidente con vistas a una igualdad social. El General ha criticado repetidamente el discurso social y político del que ha sido su propio partido, el Republicano (al menos hasta este momento), considerándolo desconectado y olvidadizo de las necesidades de ciertos sectores desventajados de nuestra sociedad. El que fuera un modelo de autosuficiencia, dedicación y austeridad durante toda su vida y carrera militar y política, ahora parece acogerse a la filosofía que contradice las virtudes que hicieron del General un vívido ejemplo americano y modelo a seguir.

Entre mis amistades y familiares he descubierto ese mismo patrón contradictorio. Me sorprende que muchos de esos individuos que se conducen de forma moderada, conservadora, rigurosa y autosuficiente, sean los mismos que se lanzaron detrás de la prédica de un demagogo socialista que interpreta la vida y la sociedad a través de una visión paternalista por parte del gobierno y de dependencia por parte de aquellos imposibilitados o renuentes a ayudarse a sí mismos. Más sorprendente aún resulta ver como la gran mayoría de estos individuos votaron una segunda vez por el mismo charlatán que representa el antónimo de sus valores personales, menospreciando la alternativa que hubiera resultado mucho más compatible con sus principios y creencias.

Me vienen a la mente algunas palabras y pensamientos que me motivan a continuar mis análisis y reflexiones acerca de las intrincadas paradojas de nuestros tiempos: ignorancia, inconformidad, remordimiento, hipocresía, capitulación de nuestros principios, rendición ante un poder mayor de persuasión y las lujuriosas proposiciones de la vida moderna.

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Nueva Jersey, 31 de enero del 2013

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3 Comments

pprendes said on Jan 31st, 16:17
Colin Powell no ha cambiado, siempre ha sido el que es. No debemos mezclar su inteligencia y el desempeño en algunos cargos estratégicos de esta nación, con lo que él lleva por dentro. Hay que recordar que nunca tuvo palabras para condenar la dictadura que existe a 90 millas de las costas norteamericanas y que constituyen el más cercano y peligroso enemigo de esta nación. A él no le ha importado. Él decidió vivir bajo el protectorado de los republicanos hasta que se le presentó la oportunidad de desvestirse y exhibir su verdadera piel. No creo que haya medido las consecuencias: el desprestigio. Ninguna persona que abrace una causa conseguirá los mismos honores al abandonarla y pasarse a lado que combatió antes, salvo algunas excepciones, pero nunca en la política. Así que yo creo que el general pasará a la historia con una coletilla que oíamos mucho en nuestra Cuba: el negro, cuando no lo hace a la entrada lo hace a la salida(aclaración pertinente: no todos).
Luis Brizuela said on Feb 1st, 06:33
Estimo que como Powell deben haber muchos en la historia, incluso los que han permanecido agazapados hasta el final de sus días y murieron después con el secreto de su doble moral. De hecho, hoy vivo convencido que nuestra historia cubana esta saturada de esos personajes y he ahí una de las más claras explicaciones de nuestro fracaso como sociedad. Pero, en ese esfuerzo que algunos realizamos de tratar de ilustrar a una desinformada sociedad en camino de descomposición, estimo que el caso Powell nos podría ayudar a hacerles ver a muchos de los miopes sociales las flaquezas y tendencias deplorables que nos afligen. Es incomprensible como hay personas que cotidianamente se conducen de forma conservadora y luego se montan en el tren de la euforia y el desatino liberal. Mientras escribo esta respuesta a su comentario, me surgen en la mente otras palabras e ideas: "Esta es tu casa Fidel", ¡"Paredón, paredón"! Y no se ocuparon de examinar bien al personaje, ni sabían la identidad del que llevaban al patíbulo. Si mal no recuerdo en esas turbas habían blancos y negros, ricos y pobres, audaces y también tímidos que se envalentonaron con el discurso de un facineroso cuya imagen claramente contradecía el "aparente" buen gusto y los buenos modales de la Cuba BC. Cosa peculiar, los humanos. Gracias amigo Pedro por sus valiosos aportes al blog.
Triste Observador said on Feb 6th, 18:38
De nuevo por esta página, disfrutando de la buena lectura y las acertadas ideas. Muy buena la comparasion del cambio de Powell con los cambios sociales que estan ocurriendo. Esta sociedad se va aflojando y maleando cada vez más. Todos exigen sus derechos y muy pocos asumen responsabilidades. Vienen tiempos duros, pero la mayoria no parece estar preoucupada. Solo viven para este momento y los politicos astutos estan tomando absoluta ventaja de esa ignorancia del pueblo. Esto lo hemos visto muchas veces en la historia.
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